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martes, 18 de agosto de 2015

Una impresión 3D restituye mano a niño que nació sin ella


Este niño, Maxence, de seis años quien nació sin su mano derecha, se convirtió en el primer menor en Francia que obtiene una prótesis hecha a partir de una impresión 3D, con un costo de entre 50 y 200 euros (entre 965 y tres mil 621 pesos mexicanos).

La prótesis se desarrolló a partir de la impresión 3D, lo cual reduce razonablemente el precio, publicó Radio France Internationale

El producto está pensando en evitar que se rompa o que el menor lo pierda. Al menos en el caso de Maxence, pudo participar en el diseño de su prótesis, la cual adornó con una letra M, de “SúperMax”.

“Son aparatos que pueden romperse y repararse, es perfecto para niños” porque no hay problemas para sustituirlos cada cierto tiempo, conforme avanza el crecimiento o cuando se cae de forma fortuita y se fractura, destacó el fabricante Thierry Oquidam.

Maxence quizá no podrá realizar algunas complejidades, como atarse los cordones de los zapatos, pero sí podrá abrir y cerrar los dedos.

Oquidam ya elaboró cuatro manos para personas en Inglaterra y Bélgica, tres de ellas niñas.


Con información de Radio France Internationale


miércoles, 15 de julio de 2015

Evolución de la mano humana, mínima: estudio

a) ilustración de las manos de chimpancés y humanos b) longitud de los huesos largos del dígito cuarto respecto a la del pulgar de humanos, primates actuales y fósiles, y homininos. (Imagen:  Sergio Almécija)

Hace entre seis y siete millones de años, humanos y chimpancés compartieron un ancestro común, por ello muchos científicos asumen que el chimpancé representa un fósil viviente del pasado humano. En este proceso evolutivo, la mano humana habría pasado de un estado inicial o condición primitiva tipo chimpancé –con dígitos largos en relación a un pulgar corto– a las proporciones actuales –pulgar largo– para manipular mejor.

Sin embargo, un nuevo estudio, publicado en Nature Communications y liderado por un investigador español, revela que la estructura general de la mano humana es en realidad muy primitiva. Esto implica que las proporciones de nuestra mano no son el simple resultado de presiones selectivas para la fabricación de herramientas de piedra. Al contrario, cuando los primeros miembros del linaje humano (los homininos) empezaron a construir herramientas líticas de forma sistemática, sus manos ya eran muy parecidas a las nuestras.

“En términos de las proporciones internas (longitud relativa del pulgar a los dígitos), la mano humana ha cambiado menos que la de un chimpancé, que ha alargado mucho los dígitos, probablemente para moverse de una manera más eficiente y acrobática por los árboles”, apunta a Sinc Sergio Almécija, autor principal e investigador asociado en el Instituto Catalán de Paleontología Miquel Crusafont de la Universidad Autónoma de Barcelona (España).

Para llegar a estas conclusiones, el equipo de científicos midió las proporciones de las manos de humanos, primates actuales y fósiles, así como las de homininos fósiles como Ardipithecus ramidus (que vivió hace 4,4 millones de años) y Australopithecus sediba (hace 2 millones de años). En total, se estudió en detalle la longitud de los huesos largos del dígito cuarto y el pulgar en relación al tamaño corporal de más de 270 individuos.

Los resultados demuestran que la mano de los chimpancés ha cambiado más que la de los humanos desde que ambos compartieran el ancestro común, cuyo fósil aún se desconoce. En este sentido, “la mano de chimpancés es convergente (ha adquirido una morfología similar de forma independiente) a la del orangután, otro simio de grandes dimensiones que se mueve ágilmente por los árboles”, explica Almécija, en la actualidad en la George Washington University (EE UU).

En cambio, el trabajo muestra que “la mano humana, así como la de los homininos, no ha cambiado mucho en comparación a la condición primitiva, que está presente en algunos monos actuales y simios fósiles como Proconsul heseloni (procedente de África hace 18 millones de años)”, añade el investigador.

Hasta ahora, se consideraba también que la morfología de la mano humana había evolucionado en gran medida a lo largo de los años específicamente para fabricar y usar herramientas de piedra de manera eficiente. Pero el estudio indica que “seguramente la ‘pinza de precisión’ humana era ya efectiva antes de la aparición de las primeras herramientas de piedra, y no al revés”, comenta Almécija.

Además, la poca evolución de la mano humana arroja luz sobre el modo de locomoción del ancestro a partir del cual los primeros homininos bípedos evolucionaron. Según el científico, el ancestro pudo tener unas manos relativamente cortas, más parecidas a la de los humanos que a la de los chimpancés, aunque quizá no muy diferentes de gorilas, como sugiere el estudio.

“Esto quiere decir que el linaje humano evolucionó de un ancestro que no era tan especializado como chimpancés y orangutanes. Es decir, seguramente escalaba árboles y se movía por ellos sin dificultad (incluso los gorilas lo hacen en la actualidad, aun siendo tan grandes), pero no estaba adaptado a colgarse debajo de las ramas ni a moverse por ellas de una forma acrobática”, concluye el experto. 

Fuente: SINC