sábado, 1 de noviembre de 2014

La deliciosa tradición del Pan de muerto

Laura Zarza /Reportera Criptograma Mx

México es un país con una rica gastronomía que se refleja en cada festividad importante, y obviamente en noviembre no puede faltar el delicioso y tradicional pan de muerto.

Las ofrendas son, sin duda, la máxima expresión de cariño por los familiares muertos: calabaza, camote, tamales, mole, café, chocolate, arroz, caña, jícamas, flores de cempasúchil y un largo etcétera con el que se trata de complacer a los difuntos y que, al mismo tiempo, enriquece la tradición.

El pan de muerto es uno de los ingredientes más emblemáticos en esta tradición, una ofrenda que se precie de serlo deberá contener esta pieza esencial, tiene una forma circular que simboliza el ciclo de la vida y la muerte; al centro en la parte superior del pan, aparece un pequeño círculo en el c
 entro que representa al cráneo, cuatro canelillas que son los huesos y también las lágrimas derramadas por los que ya se fueron, éstas pueden estar colocadas en forma de cruz que indican los cuatro rumbos del universo y también los cuatro puntos cardinales dedicados a un dios distinto Quetzalcóatl (la serpiente emplumada y ser supremo de las culturas mesoamericanas), Xipetotec (el Tezcatlipoca rojo que representaba la fertilidad y los sacrificios), Tláloc (dios de la lluvia y la fertilidad) y Tezcatlipoca (señor del cielo y de la tierra). Por último, el sabor a azahar en honor de los ya fallecidos. 

Al igual que muchas de las tradiciones mexicanas que fueron adoptadas y modificadas a la llegada de los españoles al “nuevo mundo”, el origen del pan de muerto se remonta al México prehispánico: se dice que los aztecas acostumbraban a ofrecer doncellas en sacrificio a los dioses, su corazón era colocado en un recipiente con amaranto; como es de esperar, los españoles se sintieron horrorizados ante estas costumbres y una vez ocurrida la conquista en 1521 muchas de estas tradiciones fueron duramente censuradas. Como ocurrió con tantas otras tradiciones, los antiguos mexicanos disfrazaron esta tradición y comenzaron a elaborar un pan con forma de corazón y azúcar pintada de rojo.
Por su parte, hay otros historiadores afirman que el pan de muerto nace realmente cuando los antiguos pobladores de Mesoamérica enterraban a los muertos con sus pertenencias y se incluía un pan que era elaborado con semillas de amaranto mezcladas con la sangre de las personas que eran sacrificadas a los dioses.