sábado, 2 de febrero de 2013

El poeta mexicano Francisco Hernández Pérez

Enrique Gallegos Sánchez /Criptograma Mx

A la poesía se llega observando, reflexionando y echando a andar la curiosidad. Así describe su trabajo el poeta Francisco Hernández, quien al 2012 ha vivido 66 años. Embriagado de música, y con una carrera poética que ha cabildeado en contra del olvido, el veracruzano nacido en Tuxtla el año 1946 ha publicado más de veinte títulos desde 1974. Iniciando con Gritar es cosa de mudos, el poeta se va haciendo a cada paso, andando su viaje interno y emborrachándose de momentos. Francisco, en esa niñez que no escogió, llegó a pensar que no tenía destino, pues los espíritus vulgares no lo tienen, y creyó, también, que al decidir ser poeta terminaría muerto, igual que su tío, borracho de amor en la banqueta, a la deriva de la casa de una mujer casada.

Es un melómano y tiene una envidiable afición por la pintura y la comida; conocedor de la poesía mexicana y de su amplia tradición que nos remonta a Nezahualcóyotl, pasando por Sor Juana Inés de la Cruz, Gutierre de Cetina, Manuel Maples Arce, Efraín Huerta hasta el fundador del Infrarrealismo Mario Santiago Papasquiaro, Francisco Hernández se formó en esa tradición y principalmente en los versos de Díaz Mirón y López Velarde para, más adelante, conceder la justa reverencia a Octavio Paz. Así llegó uno de sus trabajos más provocativos, Moneda de tres caras título en que, además de valerle el premio Xavier Villaurrutia en 1994, se reúnen tres poemarios, en los cuales la fuerza y la densidad de la palabra crea casi siempre una atmósfera de sensaciones tormentosas. En este trabajo Hernández se adentra en la imaginación y después en la locura de tres hombres cuya norma fue estar en contra de sí mismos.

El primero, De cómo Robert Schumann fue vencido por los demonios Hernández decide recrear, inspirado a través de las composiciones del músico alemán, las escenas de los últimos momentos en la vida de éste, cuando más intensa se había vuelto su locura, tratando de exponer la estrecha conexión que existe entre la poesía y la música. Este experimento, en el que la música se vuelve una experiencia de vida, confirma el carácter arriesgado de la poesía de Hernández. De la misma manera se le da un tratamiento, nada convencional, al tema de la locura en el segundo y en el tercer poemario incluidos en Moneda de tres caras; en Habla Scardanelli se interna en la cabeza de Hölderlin para describir conjuntamente lo amargo y lo intenso de sus emociones y la tormentosa relación que sostenía con Susette Gontard, a la que llamaba Diótima o la Griega. Igualmente sucede con Cuadernos de Borneo donde el mexicano recrea, a manera de diario, las alucinaciones del poeta maldito Georg Trakl en su estancia demencial y ficticia en la isla del continente asiático. En cada uno de los poemarios de Moneda de tres caras no es el mexicano quien habla, sino un alter ego creado en conjunto con esos artistas para vivir y compartir las experiencias demenciales del poeta surgidas después de ese sañudo experimento.

Para no dejar a Hernández en las fauces del olvido diré, además, que en su obra hay poemas eróticos y de un humor con buen gusto; pequeños poemas con muy pocos versos que tienen una intensión similar a la del aforismo, y, quizá de lo más recomendable, la constante presencia de lo popular, como es el caso de su heterónimo Mardonio Sintra: jaranero borracho y enamorado de la mujer, melancólico aventurero creador de los versos Coplas de Barlovento y Una roja invasión de hormigas blancas un canto insolente y divertido al amor que nos presenta la frescura y el ingenio del improvisador de coplas.

Dicen que todavía lo encontramos andando por la calle de la ciudad de Puebla, visitando las plazas y los mercados, viviendo con la epilepsia de los años, misma que lo ha orillado a presentarnos su último trabajo La isla de las breves ausencias de 2012, donde describe el miedo que le ha dejado esta enfermedad, la cual no ha logrado apartarlo de su oficio, sino que aún nos ha revelado un profundo trabajo que si bien el espasmo es inevitable no deja de ser enriquecedor. Sin nada más que decir les encargo que en cuanto quieran disfrutar de una buena lectura se acerquen al poeta mexicano, ya que, además de compartir su mundo dejará la semilla de la reflexión que regala la poesía a la que vale la pena acercarse.

Criptograma Cultura